¿Qué alimentos de la dieta humana debo evitar para mi perro?
Todos lo hacemos, tarde o temprano: darle un trocito de lo que tenemos en el plato a nuestro perro, solo para hacerle feliz. En ese momento, parece algo sin importancia, incluso natural. Sin embargo, su organismo no reacciona en absoluto como el nuestro. Algunos alimentos que consumimos pueden provocarle reacciones violentas. Chocolate, cebolla, uvas… estos productos cotidianos forman parte, de hecho, de los alimentos que hay que prohibir. Así que es mejor revisar nuestros hábitos y ofrecerle una alimentación adaptada, pensada para él y sin sorpresas desagradables.
¿Cuáles son los alimentos más tóxicos para los perros?
En Francia, una parte nada desdeñable de las intoxicaciones caninas está relacionada con la comida. Un estudio del Centro Antivenenos Animal y Medioambiental del Oeste (CAPAE-Ouest) revela, por ejemplo, que el 22 % de las llamadas recibidas entre septiembre de 2020 y agosto de 2021 se referían a intoxicaciones alimentarias.
¿Qué productos están totalmente desaconsejados para los perritos?
El chocolate encabeza la lista de prohibidos. Su contenido en teobromina resulta muy peligroso, ya que a nuestros peludos les cuesta mucho eliminarla. Cuanto más intenso es el cacao, mayor es el riesgo de temblores o palpitaciones. También hay que evitar los alimentos azucarados como las galletas o los caramelos.
En cuanto a los productos lácteos, el organismo de un perro adulto tolera mal la lactosa. Incluso una cucharadita de yogur puede provocar rápidamente un trastorno digestivo. En cuanto al ajo, la cebolla y la chalota, hay que tener cuidado. Despídete también de algunas frutas como el aguacate o el tomate verde, que son perjudiciales para el corazón y el sistema nervioso. Lo mismo ocurre con las uvas y las nueces de macadamia, que pueden provocar reacciones impredecibles en los riñones o los músculos.
Ten cuidado con las carnes demasiado grasas y las legumbres (judías blancas y rojas, lentejas, etc.), que sobrecargan el páncreas o provocan hinchazones dolorosas. Por último, los huesos cocidos de pollo o conejo, si no se ingieren correctamente, pueden perforar las paredes internas.
¿Qué alimentos se toleran sin excesos?
Por suerte, no todo está prohibido. Se pueden compartir algunos placeres, siempre que se haga con moderación. Por ejemplo, frutas como la manzana o la pera aportan buenas vitaminas y un pequeño placer crujiente para tu perro. Solo recuerda quitar bien las pepitas, ya que contienen trazas de cianuro.
El arroz
Cuando está bien cocido, el arroz ayuda a estabilizar el tránsito intestinal en caso de trastornos digestivos. Sin embargo, debe ser sin condimentar, sin sal ni mantequilla. Las zanahorias, crudas o cocidas, también son ricas en fibra, mientras que el pescado blanco (asegurándote de quitar todas las espinas) sigue siendo una excelente fuente de proteínas magras.
Los huevos
Los huevos aportan buenos nutrientes, pero es imprescindible cocinarlos. La clara de huevo cruda contiene una sustancia que bloquea la absorción de ciertas vitaminas. Un huevo duro de vez en cuando mejora el brillo del pelaje. Para los amantes de las verduras, las judías verdes al vapor son una opción baja en calorías. Aumentan el volumen del plato sin que suba el peso en la báscula.
¿Cómo proporcionar una alimentación sana y segura a tu perro?
Llenar el cuenco de tu mascota no se reduce a darle lo que le gusta. Detrás de cada comida hay un equilibrio que respetar y una coherencia que mantener a lo largo del tiempo. Desde que es un cachorro hasta la edad adulta, un perro en plena forma es, ante todo, un perrito bien alimentado.
¿Qué alimentos puede comer un cachorro?
Un cachorro descubre el mundo con curiosidad, incluso a través de la comida. Sus primeros meses sientan las bases de su desarrollo. Su organismo, aún frágil, reacciona rápidamente ante los excesos o los errores, por lo que su alimentación requiere una atención especial. Al principio, la leche materna sigue siendo su referencia. Después, se introducen progresivamente alimentos ricos en nutrientes, pensados para acompañar su crecimiento.
Por ejemplo, los piensos específicos para cachorros, bien formulados, siguen siendo una opción fiable. Además, las carnes blancas como el pollo o el pavo, cocinadas sin ningún condimento, son excelentes fuentes de proteínas. También puedes darle pequeñas porciones de arroz bien pegajoso para el aporte de carbohidratos o zanahorias cocidas que facilitan el tránsito intestinal. Los huevos cocidos también aportan aminoácidos valiosos para el pelaje.
¿Qué puede comer un perro una vez adulto?
Una vez adulto, el perro tiene un metabolismo más robusto, pero no por eso hay que bajar la guardia. La ración de comida debe ajustarse ahora a su tamaño y a su nivel de actividad física. Evidentemente, un perro de salón no gastará la misma energía que un perro de caza o de deporte. En cuanto a la alimentación, variar las fuentes de proteínas marca una gran diferencia. Alternar entre pescado, pienso y ternera, por ejemplo, permite diversificar los placeres y cubrir al mismo tiempo sus necesidades. Unas cuantas verduras completan el conjunto, aportando frescura y equilibrio al plato.
Siempre con la idea de mimar a tu preciado compañero, ¿por qué no apostar también por un enfoque suave y natural? Los aceites de CBD hacen las delicias tanto de los perritos como de sus dueños gracias a sus efectos calmantes. Unas pocas gotas añadidas a su comida bastan para hacer feliz a tu perro.